Lo que aprendí en mi primer año emprendiendo

Abdo Lopez Business AnthropologyLa decisión de emprender

Era mediodía en la ciudad de Granada, estábamos presentándonos a nuestros últimos exámenes y vivíamos en la casa que una buena amiga nos había prestado. Yo, nervioso, le pedí a mi pareja que cerrara las ventanas de la cocina y cerré la puerta; iba a contarle una gran idea de negocio que iba a petarlo y nos haría ricos. Tenía mucho miedo de que llegara a los oídos de la persona incorrecta y me la robara sin piedad. Empecé a narrarle de qué se trataba alrededor de la mesa entre miedos, suspiros, susurros y respiraciones profundas, aunque en el fondo me sentía entusiasmado, motivado y poderoso. Ella me miraba a la vez asustada e inquieta y me hacía preguntas para conocer más a fondo lo que tenía en la cabeza; le gustó lo que le conté y propuso con valentía que lo lleváramos a cabo. Fue ese preciso momento el que dio comienzo a un largo camino que nos ha llevado a estar donde estamos hoy. Son recorridos que comienzan con una decisión y que se avanzan con grandes esfuerzos diarios.

Estaba convencido de que sabría hacerlo

Años atrás, en bachiller, tuve la suerte de trabajar en el Plan de Empresa de otra gran idea durante todo un semestre con mi profesor de economía y solo tres compañeros más. Esa experiencia de trabajo teórico me dio la (falsa) seguridad de que en el futuro, si quería montar ese negocio o cualquier otro, ya sabría cómo hacerlo para tener éxito. Lo tenía todo, formación, trabajo de investigación y había leído el bestseller imprescindible que debías leer si te iniciabas en el mundillo: “Quién se ha llevado mi queso”, del psicólogo estadounidense Spencer Johnson. Suena ridículo, pero me sentía preparado para lanzarme a mar abierto en cualquier momento.

Quien se ha llevado mi queso. Primer año emprendiendo en Hipopotesis

 

El súper influencer con millones de seguidores: el Plan de Empresa

Cuando decidí emprender con mi pareja y ella conmigo comenzamos trabajando en un súper Plan de Empresa tradicional: Resumen Ejecutivo, Plan de Marketing, de Financiación, Objetivos, Entorno, Mercado, Escalabilidad y mil más. Ese proceso nos hizo sentarnos a redactar durante largas horas cada día mientras leíamos algunos estudios de los que extraer datos e información. Pensábamos desde la ingenuidad de unos primerizos que cuanto mejor lo trabajáramos más éxito tendría nuestra startup tecnológica y más financiación recibiría.

En esa carrera topamos con el coworking Talud de la Ería, un lugar mágico en el que el Ayuntamiento de Oviedo lleva a cabo sus acciones de apoyo a emprendedores y empresas a través de Oviedo Emprende. Allí conocimos a Rober y a Jimeno, dos personas que han cambiado profundamente nuestra forma de entender el mundo de los negocios. Ambos pertenecen a la Fundación CTIC y ofrecen asesoramiento gratuito para emprendedores: Rober en lo tecnológico dentro de la red de centros SAT y Jimeno en lo estratégico de la creación de modelos de negocio. Es impresionante lo mucho que dos personas pueden impactar en tu trayectoria vital. Ellos nos dieron a conocer el Lean Startup, un marco metodológico que le pega una patada donde más le duele al Plan de Empresa tradicional y le hace dar unas cuantas vueltas de campana hasta dejarlo malherido.

La gran revolución. Lean Startup: Be agile, my friend.

Conocer el Lean Startup fue un hito que transformó nuestra mirada y nuestra forma de emprender. Ahora salíamos a la calle a hablar con la gente de ahí fuera para descubrir si tenían el problema que presuponíamos que tenían para luego ofrecerles una solución ajustada. Tras mucho trabajo de campo, entrevistas, networking e investigación descubrimos que nuestra idea estaba plagada de termitas, de agujeros que debilitaban su estructura desde el interior. Nuestro modelo estaba tan desenfocado que pretendíamos crear algo como si fuéramos una multinacional con muchos recursos, larga trayectoria y departamentos especializados. La falta de foco, foco, foco que diría Daniel Vecino agotaba nuestras energías y tuvimos que enfocarnos en un nicho concreto y bien definido. Poco tiempo después cometimos un acto de valentía que todo emprendedor debe hacer en algún momento: desmitificar la idea de la relación romántica del primer gran amor y atrevernos a separarnos por el bien de todos.

Emprender comienza con una idea muy romántica e idealizada.

En este punto ya nos habíamos dado cuenta de que no teníamos ni idea de emprender; aunque obviamente creíamos que sí, creíamos que lo íbamos a petar. La realidad era mucho más dura, compleja y retorcida de lo que nunca imaginamos. En ese sentido, creo que debemos trabajar en la deconstrucción del emprendimiento, en su desmitificación, en ofrecer altas dosis de realidad a un mundo que suele soñarse, imaginarse y pensarse de una manera muy, muy romántica y happy. Romper esa barrera es como romper el sesgo machista y darse cuenta de que el patriarcado existe y ha ejercido un enorme poder de presión durante nuestras vidas aún sin saberlo. Romper esa barrera es como darse cuenta de que una relación de pareja no es la imagen romántica que desde la inexperiencia solemos tener la primera vez. Cuando experiencias el camino vives la realidad del camino, y generalmente es muy distinta la idealización estereotipada y simplista que se tiene previa experiencia, a la imagen cruda y realista que se tiene cuando se transita.

Emprender con éxito es extremadamente difícil

Emprender es un camino largo y difícil, la idea de petarlo con la primera idea que se te venga a la cabeza está muy lejos de la realidad. En España una persona tiene que montar casi 4 empresas para que esa cuarta tenga éxito, eso supone años de experiencia, años de no rendirse, de caminar, de correr, de detenerse… pero de no cambiar de camino. Hay que aprender a emprender, esto es algo fundamental y básico. Cuando empecé creía que iba a forrarme gracias a la súper idea chachi y feliz que se me había ocurrido, pero luego entendí que quería competir con un Ferrari en un circuito y además ganar la carrera sin ni si quiera tener el carnet de conducir. Y hablando de carnets, debería existir un carnet de emprendedor que atestiguara que una persona que quiere montar una empresa tiene los conocimientos, habilidades y formación mínima necesaria para soltarla a conducir sola entre muchos otros actores, competidores y conductores experimentados. Lo cierto es que se necesitan años para ser un buen conductor, y también se necesitan años para ser un buen emprendedor. Es la práctica constante unida a un período de formación y mentorización del proceso la que hará de ti una persona que tenga posibilidades reales de competir en el mercado por un segmento de clientes codiciado y facturar lo necesario para por lo menos, sobrevivir.

Disonancia cognitiva. Hay que buscar el Encaje Idea-Emprendedor/a

Encaje idea emprendedor. Lean Startup. Hipopotesis, Emprender. Laboratorio de Innovacion

La primera idea con la que nos tiramos a la piscina del emprendimiento no tenía nada que ver con nuestras vidas, con quiénes éramos, con nuestra trayectoria, habilidades o formación. Ese desajuste entre quién emprende y qué se emprende empezó a hacernos mella hasta que comenzaba a doler. Una startup tecnológica basada en un super sitio web complejo no puede estar liderada por gente que no conoce el mundo del desarrollo web ni tiene conocimientos básicos en la materia. Comenzar un proyecto en un sector del que no sabéis nada o basado en una tecnología que ignoráis completamente es un verdadero error, porque o te pones como un loco a aprender del sector y a formarte como un profesional, o tienes garantizada la hostia.

Uno de los pasos más importantes que han de darse antes de comenzar a emprender creo que es precisamente este, tratar de emprender algo que tenga relación con nosotros, con nuestra vida, con nuestras experiencias y trayectoria; y trabajar en esa línea. Hay que tratar de encontrar un encaje entre quiénes somos y lo que queremos emprender para poder dar el siguiente paso. Hay que encontrar el Encaje Idea-Emprendedor/a.

Momento decisivo: Pivotar o seguir.

Al igual que el Lean Startup predica que cada cierto tiempo en el avance de nuestro desarrollo de clientes hemos de plantearnos si debemos seguir adelante con el negocio, una idea concreta o un producto o si debemos detenernos y replantear el modelo; ocurre lo mismo con la idea de vivir siendo emprendedor: ¿seguimos emprendiendo o pivotamos y hacemos otra cosa en nuestras vidas?

Esta es una de las preguntas más importantes que tuvimos que hacernos una vez conocido desde dentro el mundo emprendedor. Para saber si debíamos seguir adelante o no decidimos hacer un trabajo interno de autoconocimiento para encontrar ese encaje, esa armonía. Escogimos una tabla que se expone en el Plan del Héroe y estudiamos en profundidad cuáles eran nuestros poderes y cuáles nuestras debilidades, qué cosas podían potenciar nuestros poderes y qué cosas mitigar nuestras debilidades. Trabajamos la visión que teníamos de nosotros mismos, quiénes éramos, qué habilidades “innatas” teníamos, qué habíamos estudiado, qué formaciones habíamos recibido, cuáles eran nuestros hobbies, cuáles eran nuestras experiencias, idiomas hablados, países en los que habíamos vivido… y ese trabajo nos iluminó enormemente.

Nos dimos cuenta de que emprender es comprometerte con una idea, con un trabajo durante todos los días del año casi las 24 horas, por lo que montar algo sólo para intentar forrarse era un gran sinsentido. Si emprendes es para crearte un trabajo que te vaya como anillo al dedo, en el que te sientas como pez en el agua, en el que sientas que disfrutas y que reúne muchos de los requisitos de tu trabajo ideal.

Emprende para crearte un trabajo que te vaya como anillo al dedo. Hipopotesis. Lean Startup.

Business Model You, ¿quién eres y qué aportas?

Tras ese ejercicio tan importante de reflexión pasamos a trabajar con esta otra herramienta que trata de hacer algo parecido, te ayuda a conocer quién eres y cómo puedes aportar valor a otras personas. Este lienzo es importante porque cuando trabajas con él resumes de manera visual qué quieres hacer y cómo vas a hacerlo para pasar luego a establecer un plan de acción concreto en el que defines qué acciones debes ejecutar para alcanzar tus metas.

 

Yo creo que todo/a emprendedor/a debería comenzar a emprender partiendo de la premisa de conocerse a sí mismo/o y no partiendo de una súper idea que creemos puede cambiar el mundo y aumentar considerablemente los billetes que podemos pedirle a nuestro banco. Querer ganar dinero está bien, pero si lo queremos ganar emprendiendo debemos de crearnos un trabajo en el que nos sintamos lo más cómodo/as posible. Para ganar dinero haciendo cosas que no son lo que queremos hay muchos otros caminos, éste te da la posibilidad de personalizar a la carta las actividades que vas a llevar a cabo. No malgastes esa oportunidad porque dedicarle años a algo que no es para ti te pasará factura antes o después y no habrá sido agradable. Trabajarte a ti antes que a tu negocio es invertir en tu calidad de vida.

Business Model You para conocerte mejor en el mundo de los negocios. Hipopotesis.

Todo alineado, ahora hay remar en la dirección correcta.

Cuando nos trabajamos de esta manera, supimos que lo estábamos haciendo bien. Volvimos a entusiasmarnos, volvimos a sentirnos apasionad@s, emocionad@s y con fuerza para construir las bases de lo que sería nuestro futuro. La combinación de muchas de nuestras habilidades, experiencias y campos de expertise dio como resultado un primer Hipopotesis. Crear Hipopotesis ha significado para nosotr@s la apertura de muchas puertas, la creación de muchas oportunidades y la satisfacción de dedicarnos a hacer muchas de las cosas que más nos gustan en nuestro trabajo.  Esto ha sido gracias a una red de apoyo muy grande, porque emprender aislado es morir en el intento. Cuando estás alineado fluyes, tú lo notas y el mundo lo nota. Das pasos hacia la dirección correcta y cada metro recorrido es aprendizaje, foco y objetivos cumplidos.

Te invito a que tú también encuentres tu alineación, tu encaje idea-emprendedor/a y trabajes desde ahí, agradecerás algún día haber leído esta recomendación. Emprender necesita de muchas capacidades, habilidades y formación. No desesperes, trabaja en la dirección más correcta para ti, aprende muchísimo que es de lo que se trata y nunca te olvides de tu modelo de negocio, de ese olfato que busca dónde está el dinero que vas a ganar porque te lo mereces. Sí, un cliente que te ha pagado es una persona que te está gritando GRACIAS por el regalo que le has hecho. Así que regala lo que más le gusta a la gente a la que te diriges porque te lo agradecerán, y mucho.

Gracias.

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Comments (2)

Andres Eduar Lozada

Muy interesante presentación. Coincido en emprender con el alma ya que en un primer momento bootstrappeamos con nuestras ganas y energía.

¡Muchas gracias Andrés por compartir tu comentario! Me alegra que te haya gustado el post. Ciertamente, si a uno no le gusta lo que hace y solo lo hace por dinero… mal camino. ¡Saludos y mucha energía!

Y tú, ¿qué piensas?

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